Falsas nuevas: el fenómeno de las Fake News

¿Qué razón hay para que no hayamos bautizado como “Noticias falsas” o, incluso, “Bulos”, la exposición Fake News. La fábrica de mentiras” que exhibe en su sede de la Gran Vía en Madrid en el Espacio Fundación Telefónica?

Sabemos que el término “Fake News” es un anglicismo y, además, es una forma de denominar a la información maledicente en general y muchas veces con el objetivo añadido de señalar al sector de los medios (news) como los propagadores de noticias inventadas.

¿De dónde viene el término Fake News?

Así, el presidente Trump fue quien bautizó a través de un tuit este fenómeno en la era de las redes sociales.

Pero la ceremonia bautismal tuvo éxito y el nombre ha devenido popular incluso en nuestro país.

También influyó que “bulos” solo se entiende a la primera y con claridad en España y no en el resto de territorios que hablan nuestro idioma.

Hace unos años la Fundación del Español Urgente (Fundéu) trató de corregir el tiro y sugirió que en español sería más adecuado hablar de noticias falseadas, en lugar de falsas. Una aproximación correcta al añadir el matiz de manipulación, pero, como tantas veces, no tuvo éxito popular.

En otras épocas en España se denominaban “falsas nuevas” dejando claro en el propio nombre de qué se trataba para que no se confundieran con las “verdaderas nuevas”.

Como el problema es antiguo, la verdad es que el campo semántico alrededor de este fenómeno es también gigante: camelo, camote, cancamusa, mendaz, paparrucha, bola, chisme, cuento…

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Las Fake News, presentes desde que el mundo es mundo

No son tan nuevas estas mentiras en realidad por todo lo que relatamos y así se puede ver en la exposición donde las observamos circular, influir y adaptarse desde que el mundo es mundo habitado por los sapiens. Empecemos porque la propia etimología de “diablo” parece provenir de aquel que lanza acusaciones, quien difama, quien miente.

Hay famosos ejemplos en la antigua Roma o en la edad media como muestran muchos de los libros y láminas que ha aportado la Biblioteca Nacional a las salas, sin tener que llegar a la emisión de la Guerra de los Mundos en Nueva York, justo con el arranque de la radio como medio de comunicación masivo a principios del pasado siglo.

Nada tan distinto a lo que sucede hoy en las redes sociales.

La historia de las noticias falseadas es una historia que circula paralela a la de los medios de comunicación, ya que aprovechan las ventajas mismas que estos tienen en formas, capacidad de influencia y audiencias cada vez más grandes. Pero, además, en tiempos recientes la velocidad de reproducción masiva y el abaratamiento de la confección de materiales comunicativos con mentiras (desde una foto manipulada a un PPT) ha multiplicado el fenómeno y ha convertido el ecosistema mediático mundial en un lugar contaminado en el que cada vez es más difícil saber qué es verdad y qué es mentira.

¿Por qué somos víctimas de las Fake News?

Nada de todo esto sucedería si las personas estuviéramos mejor preparadas para no ser víctimas de los engaños, pero parece que serlo está en nuestra naturaleza.

En la exposición dedicamos un buen espacio a mostrar cómo nuestro cerebro nos engaña. Nuestra capacidad de síntesis, nuestro sistema de pensamiento y la falta de tiempo ante las decisiones hace que muchas veces nos decantemos por lo más simple, lo conocido, lo cercano o copiar lo que hacen los demás sin racionalizar argumentos que posiblemente nos llevarían a pensar lo contrario que esos atajos sencillos, pero ello requiere más energía de nuestro cerebro y es más cansado y complejo.

Lo que han sido características que nos han ayudado a desarrollar nuestra mejor versión como seres humanos: la curiosidad y el sentido de pertenencia a nuestro grupo, se convierten en este mundo de noticias contaminadas en una puerta de entrada de las falsedades abierta de par en par.

Las nuevas tecnologías donde se apoya la capacidad de impactar emocionalmente que tienen muchas de estas noticias fabricadas son el caldo de cultivo necesario y suficiente para que la infodemia actual sea para muchas instituciones y personas el mayor problema de la humanidad tras el desastre climático.

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¿Qué podemos hacer para identificarlas y prevenirlas?

Hoy personas, empresas e instituciones somos objetivos de estos ataques y necesitamos estar formados y formar a nuestra sociedad para que no se cuelen los bulos de la manera en que han trascendido los últimos años con consecuencias todavía poco evaluadas en nuestras economías, sociedades y nuestra democracia.

Ojalá esta exposición sea un gran instrumento para al menos dudar y para aprender a distinguir lo verdadero de lo falso y saber de la importancia de que no nos de lo mismo. Que esta muestra sea pues una herramienta clave para combatir la desinformación en plena era digital.

Las fake news son como una cerilla que solo inflama si en la sociedad se ha extendido algún combustible.

Cambiemos el combustible por agua lo más pura posible.

Fake News. La Fábrica de mentiras puede verse en el Espacio Fundación Telefónica, de manera gratuita, hasta el 19 de noviembre.

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