monologos de Leo Harlem

Qué aprender del humor de Leo Harlem en el entorno profesional

El otro día estaba viendo algunos monólogos de Leo Harlem y me recordó un comentario que suele aparecer en mis conferencias sobre el valor del humor en el entorno profesional. Siempre hay algún participante que me dice “Estoy de acuerdo con lo que dices… pero es que yo no tengo gracia”.

Cuando la gente dice eso es, simplemente, porque se están comparando con humoristas profesionales. Craso error: nadie tiene gracia si se compara con Buenafuente o Berto Romero. Profesionales del humor de este nivel lo tienen automatizado a fuerza de ensayo y repetición. Los recursos acumulados por años de profesión son innumerables. Tanto, que parecieran improvisar, como si lo estuvieran contando por primera vez. Son una referencia demasiado elevada, inaccesible para la gente normal. Adicionalmente, nosotros somos managers, gestores, técnicos: en el trabajo nuestro uso del humor lleva a la sonrisa, casi nunca a la carcajada.

Cartel de los monólogos 'Leo Talks'
Carátula del programa ‘Leo Talks’ en Movistar Plus +

Por todo lo anterior, nunca pongo de ejemplo a humoristas. Hoy voy a hacer una excepción.

El ejemplo del humor de Leo Harlem

De los monólogos de Leo Harlem, si podemos extraer aprendizajes y recursos que utilizar en nuestro entono laboral. Normalmente los cómicos utilizan un nivel de transgresión medio-alto que incluso siendo benigna lleva al público a cierta polarización. Son las reglas del juego. Sin embargo, el monólogo de Leo Harlem, muy especialmente en las recién estrenadas ‘Leo talks’ en Movistar Plus +, utiliza magistralmente un humor de amplio espectro, entendible para todas las audiencias (se tronchan mis mellizos de 12 años y mi madre, de 80) y todo ello, sin caer en la insipidez del humor blanco.

https://www.instagram.com/reel/CntqHECoJQr/

Cómo hace Leo Harlem para llegar a todos

¿Cómo lo hace? Vamos a fijarnos en algunas cosas que hace Leo Harlem en sus monólogos:

  1. Leo cuenta historias, no chistes. Contar historias es la mejor forma de transmitir un humor personal, diseñado por ti. Historias tuyas, que son únicas y no pueden ser copiadas. Nadie las conoce mejor que tú y, si te olvidas de algo o no eres preciso, no pasa nada porque nadie se va a dar cuenta. Además, las historias hacen que la gente te conozca un poco mejor, y eso siempre es bueno para establecer conexiones.
  2. Sus historias se basan en el principio: «Te reirás de ti mismo sobre todas las cosas». ¿Quién se va a ofender si te pones tú en el centro, si te ríes de tu físico, defectos, miedos…? Nadie.
  3. La naturaleza de los temas en los monólogos de Leo Harlem, hace que el público se identifique fácilmente, habla de cosas que todos reconocemos, de situaciones que les pueda pasar a ellos.
  4. Leo elige temas que, sobre todo y ante todo, le parezcan divertidas a él y, por tanto, que disfruta contando. Para divertir, hay que divertirse. No me canso de repetirlo “Si tú disfrutas, la gente disfruta”.
  5. Leo exagera. La exageración es un recurso sencillo y eficaz. Él ha perdido relojes mojando en un plato de callos.
  6. También aplica el dicho «no es lo que dices, sino cómo lo dices», la esencia misma de la comunicación del humor: la gente reacciona más al tono y a las expresiones faciales que a las palabras. La clave está en la enfatización y la repetición de las palabras y en las pausas en el momento justo. Una mínima gesticulación está al alcance de todos. «Ante la duda, pon un gesto tonto —dijo la actriz Amy Poehler—. Hay poder en hacer el tonto, y que no te importe parecerlo».

Por todo lo anterior, te recomiendo echar un ojo a las ‘Leo Talks’ o cualquier monólogo de Leo Harlem si todavía no lo has hecho. Es importante, no imitar. Mucho mejor, identifica tu estilo y desarróllalo. Si crees que tienes un estilo raro, apaláncate en él. Aprovechando la cercanía y amabilidad del equipo de Movistar Plus + sumé a Joaquín Reyes a conversar con los participantes de mi curso “Humor en el trabajo” porque su estilo es de lo más personal (puedes llamarlo también atípico, raro, extraño, marciano, etc.). Y esa, justo esa, es la clave del éxito; la diferencia. Cierro con una cosa que me dijo Joaquín y que me parece brillante “Para hacer sonreír a alguien, no hace falta ser cómico. Basta con ser amable.

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