Ha sobreseído el juicio de 6 casos de cáncer cerebral contra la industria de la telefonía móvil (agosto, 2007). Los demandantes solicitaban compensación monetaria por las lesiones que ellos atribuyen al uso de los teléfonos móviles.
El juez argumenta que existe legislación a nivel federal establecida por la Federal Communications Commissions (FCC) que recoge los límites de exposición establecidos por expertos y garantiza la seguridad de los usuarios.
Este caso conocido por el nombre del bufete de abogados que lo lleva, “Morganroth”, fue considerado inicialmente por la jueza Catherine Blake de la Corte Federal pero en 2004 decidió devolverlo al Distrito de Columbia, pues consideraba dudosa la jurisprudencia federal. Tres años después ha quedado establecida la jurisprudencia federal y aceptada de forma contundente la importancia de la base científica que sustenta los límites de exposición establecidos por la FCC (que son bastante perecidos, incluso más permisivos, que los se tienen en Europa establecidos por la Comisión internacional de Protección contra las Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP).
La jueza Blake previamente, en septiembre de 2002 desestimó el proceso que demandaba 800 millones de dólares por daños contra la industria fabricante de teléfonos móviles, Motorola. Los demandantes alegaban que el uso los teléfonos móviles eran la causa del desarrollo del cáncer cerebral desarrollado por C. Newman en Maryland. La juez entonces, estableció que “los procuradores no habían provisto de evidencia científica lo suficientemente fidedigna y relevante para argumentar ni una causa general o específica en el caso”. La juez concluyó que la evidencia epidemiológica presentada por los demandantes no era ni fidedigna ni relevante.